Mostrando entradas con la etiqueta ser humano. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ser humano. Mostrar todas las entradas

miércoles, 5 de marzo de 2014

Los niños de barrio rojo

Que mejor manera de empezar con esta entrada que con ellos, los protagonistas de la historia del documental "los niños del barrio rojo", y ¿con qué formato podía ser? Pues con una foto, con uno de los artes que nos enseñan y con el que aprenden a mirar la vida desde otro punto de vista.

Podría contaros muchas cosas, la verdad es que esta película documental me ha tenido prácticamente sin pestañear en todo momento, me ha puesto la piel de gallina y me ha hecho plantearme preguntas mientras le daba respuestas a las misma.

Una de las preguntas que me he planteado nada más escuchas el título es la siguiente: ¿Qué les pasa a los niños que viven en los barrios donde se vive de la droga, la delincuencia y sobre todo de la prostitución? Nunca se me había pasado por la cabeza que los niños también formaban parte de ese ambiente (digo ese, porque nunca lo he conocido de cerca). Pero era obvio, es prácticamente imposible que salgan de esas circunstancias, se encuentran en un bucle, si son niñas harán la calle, y si son niños lo más probable es que acaben inmersos en el mundo de la droga.

Otra de las cuestiones me ha venido a la mente al principio es cuán conscientes serían estos niños y niñas de su situación y la de sus familias. Pues la verdad es que he alucinado de lo conscientes y conocedores de la situación que eran todos, la naturalidad con la que hablaban de ello y sobre todo el rechazo que sentían hacia ello sabiendo que de alguna manera formaban parte de ese mundo y que cada día están más cerca de ser los/as propios/as protagonistas.

Por otra parte pensaba que las familias querrían sacar a los niños y niñas de esas situaciones de esclavitud, ilegalidad, y miseria que les envolvían y por el contrario la mayoría, supongo que por convicción y miedo, querían que se quedaran allí, pocos/as de ellos/as consiguieron mantenerse en la escuela, estudiar y por lo tanto salir del barrio de Calcuta.

No quiero enredarme mucho más, porque sino podría contar todo el documental, por lo tanto lo ultimo que quiero mencionar son los sentimientos, de impotencia, rabia e incluso dolor que (creo haber percibido en clase) hemos sentido al ver la situación de exclusión en la que se encuentran todas las personas que viven en estos barrios. Y que pienso que hemos de ser conscientes de que este tipo de realidades (aunque igual un poco menos duras) las tenemos probablemente a tres manzanas de nuestra propia casa.

Y para acabar lo voy ha hacer como empecé, y con una de las claves del documental. las fotos que las niñas y niños realizan y les ayudan a ver las cosas quizá un poco menos horribles.







Espero que la próxima vez que escriba sea sobre algo menos triste pero igual de real.

martes, 11 de febrero de 2014

Todos somos cultura

La cultura es un sinfín de emociones, acciones y sentimientos arraigados en los individuos, los cuales forman grupos o colectivos que acaban por sí mismos creando cultura.
Fue interesante conocer qué era el concepto de cultura para mis compañeros y también para mí misma, averiguando así infinitas maneras de hacer cultura: la música, los libros, las danzas, los cánticos, etc. Hemos comprendido que la cultura puede entenderse de muchas formas y sentidos y puede abarcar desde el universo entero hasta una pequeña agrupación de personas. Aunque hayamos intentado clasificar las "diferentes" culturas: cultura rastafari, cultura budista, cultura occidental, etc. pienso que en realidad, todos pertenecemos a una  misma cultura a la que denominaré cultura global o cultura mundial. Esta cultura, para mí, es la más parecida a lo que estudiamos como cultura antropológica o el concepto antropológico de la cultura, definida como "aquella totalidad compleja que incluye conocimientos, creencias, arte, moral, derecho, costumbres y todas las demás capacidades y hábitos que el hombre adquiere como miembro de la sociedad".

Por encima de ese bagaje cultural que nos diferencia, y que en los peores casos separa, existimos la raza humana, que de forma natural tenemos la necesidad de relacionarnos formando así vínculos que nos mantienen unidos. Estos vínculos han de realizarse desde el respeto, la tolerancia y la solidaridad con tal de no propiciar los conflictos mundiales y locales en los que nos vemos envueltos debido al sistema de creencias y valores destructivo que llevamos arrastrando durante años. Una compañera de clase, la cual me sorprendió, me hizo darme cuenta enseñándonos unas cuantas monedas que llevaba en la cartera, de que la cultura capitalista y del dinero también es cultura, aunque negativa, y efectivamente nos corrompe. Por lo tanto, reflexionando, también existen culturas negativas y globales que nos afectan directamente a todos como seres humanos y en nuestras relaciones impidiéndonos desarrollar una cultura más saludable.



 Para finalizar, os dejo un relato sobre sabiduría samurái, un precioso cuento que viene de la cultura oriental y del que podemos aprender todos y cada uno de nosotros a través de la reflexión:

La taza vacía


Cuenta una vieja leyenda que un famoso samurái fue de visita a la casa de un maestro zen. Al llegar le presentó ante él. Durante un buen rato, el guerrero le contó todos los títulos y aprendizajes que había obtenido durante años de grandes sacrificios y largos estudios.
Después de tan formal presentación, le explicó que había ido a verlo para que le enseñara los secretos del conocimiento zen.
El maestro le miró y, por toda respuesta, se limitó a invitarle a sentarse y ofrecerle una taza de té.
El maestro zen comenzó a ponerle el té en la taza al samurái. Aparentemente distraído, sin dar muestras de mayor preocupación, el maestro vertió té en la taza del guerrero, y continuó vertiendo té aún después de que la taza estuviese llena.
Consternado, el samurái advirtió al maestro que la taza ya estaba llena, y que el té se escurría por la mesa.
El maestro le respondió con tranquilidad:
- Exactamente señor. Usted ya viene con la taza llena, ¿cómo podría usted aprender algo?
Ante la expresión incrédula del guerrero, el maestro enfatizó:
- A menos que su taza esté vacía, no podrá aprender nada.
Desde ese día, el samurái se convirtió en un hombre humilde discípulo del maestro, y con los años llegó a ser un famoso maestro zen.